Distinguidos comparecientes pocos restantes lectores desprevenidos:
Existen, de acuerdo a mis recientes, profundas y debidamente fundamentadas investigaciones... que existen tres tipos de nubes; tres, TRES TIPOS DE NUBES, sólo tres, no más de tres, únicamente tres, como el triángulo, uno, dos y solo treessss...
Me refiero a esas que uno ve en el cielo azul, que a veces abundan cargadas de aguaceros próximos, o que dan sombrita por sobre todas las cosas. Sino como en los días alrevezados del inquieto, incomprensible o inexistente verano quiteño que (no) soportamos los que aquí vivimos, y bueno, tipos de nubes que, para guardar un poco de coherencia y ecuanimidad, pues... no les voy a contar.
FIN.
Gracias, cortos y música de fondo...
Gooooll.
martes, 2 de agosto de 2011
viernes, 6 de mayo de 2011
COMPAÑERA
Presente e inquietante, hasta tu sombra percibo entre los retazos de aquellos recovecos de mis lejanas memorias. Estuviste siempre allí, discreta y sutil, pero no te presentía ni te encontraba. Simplemente estabas ahí, esperando el momento preciso, aguardando el instante adecuado. Te ocultabas detrás de otras sombras, de otras ánimas desperdigadas por entre el mundo de los sueños tristes. Como sonámbula caminabas entre mis tinieblas y aún me costaba entender tu lógica cuando tu presencia se me empezó a hacer evidente. Dudé de tu existencia, cuestioné tu realidad y tu certeza. Pero te encontré fascinante, te descubrí inquietante y milenaria. Me identifiqué contigo apenas confirmé tu ser, tu pertenecer. Supuse que éramos almas gemelas, imaginé que estábamos unidos en una simbiosis irreductible y perpetua. Pero luego descubrí que no estaba atado a tí, sino que tú me habías capturado porque yo mismo así lo quise, y que nunca me abandonarías porque estaba destinado a tí únicamente. Entonces caminé y anduve por rutas olvidadas y oscuras, de infinitas lágrimas de nostalgia y corazones desgarrados. Encontré huellas de otros futuros y de otras existencias, y traté inútilmente de seguir por esas sendas. Pero era todo tan innecesario y superficial; era todo tan suntuoso y barroco. Al final de cuentas, eras tú la que siempre me aguardabas y me alumbrabas con tus sombras. Así que desistí de mis intentos y decidí dejarme llevar por tí, sentirte mía y sujetar las texturas de tu infatigable andanza, tu intrincada y solitaria danza que me conquistó y me apartó de mi esperanza. Tomé tu mano y caminé junto a tí para nunca más abandonarnos, para hacer juntos una vida en común y no olvidarnos jamás de lo que significamos cada cual.
El cielo sigue gris y opaco, pero la noche no deja de estar despejada y no renuncio a recordar lo que hubo de ser, lo que ha de ser, lo que nunca ha de suceder.
domingo, 6 de marzo de 2011
DECONSTRUIRSE
Aquella noche su corazón le advirtió, su cerebro se lo ilustró y su estómago se lo hizo sentir. Pero fue un aviso que apenas si lo pudo percibir; duró unos pocos instantes, prácticamente unas cuantas décimas de segundo. Sin embargo, fue una advertencia que sí estuvo presente, pero la ignoró. Y la desatendió, no por soberbia o descuido; ni siquiera por pereza o desinterés. Solamente le dejó de prestar atención, la dejó ahí como una breve gota de agua que cae sobre una sartén caliente, porque su curiosidad lo retó a tomar una decisión inconveniente.
Pero a pesar de esa equivocación inicial, a pesar de esa falta de cuidado indispensable para no caer en el temible desasosiego espiritual de tiempo atrás, tuvo otra oportunidad. Como a pocos le suceden en sus vidas, poco tiempo después pudo darse cuenta que estaba cayendo en una situación errónea dentro del camino de su vida, una sensación de desestabilidad fue muestra más que suficiente. Debió haberse adentrado más en sí mismo, identificado su verdadera situación y haber tomado las decisiones adecuadas.
El tiempo habría de pasar y las circunstancias lo llevarían a descubrir que cuando su propia voluntad no es capaz de cambiar un rumbo equivocado, su inconsciente se asocia con su destino para tomar las riendas e influir de modo directo, aparentemente sin motivo razonable pero en verdad con una enorme dosis de coherencia consigo mismo, en la posiblemente dura decisión de tomar el camino correcto y apartarse de los pantanos y las arenas movedizas que obstaculizaban la consecución de sus sueños.
El camino de la vida: una permanente lucha por adelante seguir, quizás con la necesidad de destruirse, para a la vuelta de la esquina a constuirse volver.
viernes, 3 de diciembre de 2010
PLANEADOR
Quiero viajar dentro de mí y encontrarme a mí mismo, siempre, de manera permanente. No quiero dejar de estar seguro de mi propia esencia. Nunca quiero dejar de sostenerme de aquello que con certeza sé que me diferencia. No quiero dejar de pensar que hay algo por lo que tengo que luchar y seguir y seguir y seguir. Y si tengo que salir corriendo de algún lugar solo porque mi corazón me lo pide; y si tengo que enfrentarme a la gente cuando mis acciones son desconcertantes pero orientadas por mi propia esencia, no me importa. Eso es lo que me mandó hacer lo más íntimo de mi ser. Y no me arrepiento, ni me arrepentiré.
lunes, 29 de noviembre de 2010
AGUA TIBIA
Luego de mezclar un poco de agua caliente, y un poco de agua fría, el "Único" se presentó ante la multitud y afirmó paladinamente:
"Cada ley que dicte será suficiente para transformar la realidad".
Al instante siguiente, toda la humanidad se desvaneció. Al disolverse la libertad, que permitía elegir entre el "si" y el "no", la dignidad se suprimió y el ser humano desapareció...
Pero como aquello no era posible, el "Único" inventó la dictadura.
Milenios después, la ley siguió sin transformar la realidad, y las dictaduras continuaron destruyendo la libertad.
"Cada ley que dicte será suficiente para transformar la realidad".
Al instante siguiente, toda la humanidad se desvaneció. Al disolverse la libertad, que permitía elegir entre el "si" y el "no", la dignidad se suprimió y el ser humano desapareció...
Pero como aquello no era posible, el "Único" inventó la dictadura.
Milenios después, la ley siguió sin transformar la realidad, y las dictaduras continuaron destruyendo la libertad.
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